
El síndrome de quemarse por el trabajo o Burnout nació en los años 70 en los Estados Unidos, con el fin de dar una explicación a los bajos niveles de cuidado y atención profesional a los usuarios de las organizaciones de servicios como los voluntariados, personal de salud, los servicios sociales, institutos educativos entre otros. El síndrome de Burnout se define como una respuesta al estrés laboral crónico que frecuentemente padecen los profesionales de las organizaciones de servicios como ser los médicos, profesionales de enfermería, maestros, funcionarios de prisiones, policías, trabajadores sociales, entre otros que trabajan directamente con los usuarios, estos pueden ser los pacientes, alumnos, presos, indigentes, etc. El síndrome de Burnout tiene 3 dimensiones que son los bajos niveles de realización personal (RP), los altos niveles de agotamiento emocional (AE) y la despersonalización (DP). La profesión de la docencia ha sido considerada tradicionalmente un entorno donde los profesionales pueden verse afectados por el síndrome de burnout, por los nuevos cambios en el rol del docente, en su reconocimiento social, los nuevos modelos educativos que plantean mayores demandas y exigencias, la escasez de recursos para darles respuesta y la interacción con los estudiantes, la indisciplina o violencia que puede existir en el aula, pueden beneficiar al desarrollo del fenómeno. La investigación tiene el objetivo de aportar información sobre la prevalencia síndrome Burnout y la relación que existe con las variables sociodemográficas.




