
Rosario Ferrufino Joffré
Un proyecto que pretende valorizar e implementar Buenas Prácticas Ganaderas en Lechería ha reunido a investigadores de tres universidades (Universidad Mayor de San Simón, Universidad Técnica de Oruro, Universidad Autónoma Tomás Frías de Potosí); productores lecheros de las Asociaciones: APL (Asociación de Productores de Leche) y ACRHOBOL (Asociación de Criadores de Ganado Holstein de Bolivia) de Cochabamba; OPLA (Organización de Productores de Leche del Altiplano) de Oruro y tres asociaciones de Potosí; además un ente gubernamental, el SENASAG; y una empresa privada, PIL Andina Cochabamba.
Se trata del Proyecto Valoración e implementación de Buenas Prácticas Ganaderas, como estrategia frente al cambio climático en valles de Cochabamba y zonas altoandinas de Oruro y Potosí, en el que la UMSS participa a través del Departamento de Zootecnia de la Facultad Ciencias Agrícolas y Pecuarias (FCAyP), y que se viene ejecutando desde el 2021, en el marco de los Proyectos de Investigación Aplicada para la Adaptación al Cambio Climático (PIA ACC), financiados por la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE).
Al respecto, el Investigador Principal del Proyecto, Ing. M.Sc. Eduardo Mendoza García, del Departamento de Zootecnia de la FCAyP, en entrevista con Tiempo Universitario, manifestó que “La implementación de las buenas prácticas ganaderas en lechería, permite al pequeño productor lechero ofertar un producto de muy buena calidad e inocuo, para que pueda satisfacer las necesidades nutricionales, organolépticas y sanitarias del consumidor final o para su transformación”.
Actualmente, el proyecto se encuentra en fase de diagnóstico de las Buenas Prácticas Ganaderas en el sector lechero de dichas ciudades, que permitirá establecer el grado de cumplimiento de los manuales de buenas prácticas establecidas por el SENASAG; se están evaluando la normativa y su grado de aplicabilidad a las características propias del sector lechero en los tres departamentos; y se están identificando factores de riesgo para la adaptación al cambio climático de acuerdo a inocuidad alimentaria, impacto en el medio ambiente, sanidad animal y bienestar animal.
Un aspecto importante de destacar es que, el proyecto está asegurando la participación activa de mujeres -que son las encargadas de las principales actividades de la producción de leche, en la mayoría de las familias productoras- para el desarrollo y transmisión de estrategias para superar los factores de riesgo identificados.
Los resultados de la referida investigación aplicada, permitirán la creación de bases para adaptar y estandarizar los manuales, protocolos y procedimientos de certificación. La coordinación estrecha con entidades gubernamentales (SENSAG) y asociaciones de productores desde el inicio del proyecto, asegurará la implementación de la nueva normativa, que responderá a las necesidades del mercado nacional desde el punto de vista de seguridad alimentaria, y permitirá cimentar la actividad y afianzar al productor en sus iniciativas, en el proceso de producción de leche de calidad e inocua.
ANTECEDENTES
La cuenca lechera de Cochabamba tiene una población bovina de 32.000 cabezas y una producción de 350.000 litros de leche por día. De este volumen, el 43% (150.000 litros) son producidos por pequeños productores.
El sector lechero aparte de los problemas complejos que tiene en varios ámbitos desde lo productivo hasta lo político, también es afectado por los factores climáticos que inciden directamente en la producción primaria. Las nuevas condiciones provocadas por el cambio climático modifican la producción lechera en lo que se refiere a sanidad animal, disponibilidad de forrajes y su calidad en tiempos de sequía, disponibilidad del recurso agua, que se hace cada vez más crítico tanto para el consumo de animales como para la disponibilidad para otras actividades como ordeño, elaboración de productos lácteos y limpieza de áreas de trabajo.
El gobierno nacional y departamental no tiene estrategias de apoyo al sector lechero y está ausente en la formulación de políticas públicas productivas. Es necesario y fundamental que la Universidad pública, asuma su rol social para aplicar tecnologías y normativas que ayuden al sector lechero a mejorar la calidad e inocuidad de la leche, que se vuelve más urgente ante los impactos negativos del cambio climático.
Entre los problemas de la producción de leche resaltan la bioseguridad, la calidad e inocuidad de la leche. La crisis sanitaria que se vive por problemas del COVID-19 ha permitido revalorizar criterios relacionados con la producción de alimentos sanos y seguros. Existe ahora mayor preocupación pública por la calidad e inocuidad de los alimentos. Las normas de bioseguridad se han puesto en evidencia con la implementación a nivel familiar, de negocios y la sociedad en su conjunto, pero todavía hace falta su implementación a nivel de los hatos lecheros.
La aplicación de las Buenas Prácticas Agropecuarias permite asegurar que la producción primaria de los alimentos de origen agrícola y/o pecuario sean inocuos y de calidad; estas características se transmiten a las cadenas de transformación semielaboradas y elaboradas.
Para el sector lechero, se cuenta específicamente con las Buenas Prácticas Ganaderas (BPG) en la producción de leche. Estas se entienden como la aplicación del conocimiento disponible para la utilización sustentable de los recursos naturales básicos en la producción ganadera lechera. El SENASAG (Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria) elaboró manuales de Buenas Prácticas Ganaderas en base a ejemplos de otros países, sin una adaptación a las condiciones de Bolivia. Su aplicación en granjas familiares, no está siendo valorada como tal, pero si se practican muchos aspectos de ello, que han sido implementados de manera directa e indirecta por algunos productores lecheros para evitar descuentos por fallas de calidad en el pago de la leche por parte de los acopiadores (mayormente la empresa PIL).
De esta realidad surge la necesidad de realizar una investigación aplicada que permita, en primera instancia, identificar los aspectos relevantes que inciden en el no cumplimiento de las normativas y segundo que posibilite la reformulación de estas normativas, adaptando el proceso de certificación de granjas lecheras a las condiciones nacionales.




